“El silencio del dueño de negocio: cuando no sabes por dónde empezar”

 

Hay un silencio del que casi nadie habla.

No es el silencio de no tener clientes.

Es el silencio interno… ese que aparece cuando sabes que tu negocio necesita algo, pero no sabes qué.

Hace un tiempo me reuní con un dueño de negocio que me dijo algo que se me quedó grabado:

“Pati, yo sé que tengo que crecer… lo que no sé es cómo empezar sin equivocarme otra vez.”

Ese “otra vez” tenía el peso de la frustración, del cansancio y de los intentos fallidos.

La mayoría de los emprendedores hispanos no nos detenemos por miedo al trabajo.

Nos detenemos por falta de claridad.

Y cuando no sabes por dónde empezar, pasa algo muy simple: no empiezas.

El aprendizaje

El silencio no es el problema.

El problema es quedarte ahí, con la duda, o sacar conclusiones sin información real.

Ese silencio suele ser señal de dos cosas:

  • Necesitas ordenar tu mente.

  • Necesitas información simple y clara.

La buena noticia es esta: puedes comenzar sin saberlo todo.

Cómo se aplica al negocio

Cada vez que un emprendedor se siente estancado, lo que realmente falta no es capital.

Es claridad previa.

Preguntas incómodas, pero necesarias:

  • ¿Qué necesitas realmente hoy?

  • ¿Qué estás evitando?

  • ¿Qué información te falta?

  • ¿Qué te da miedo reconocer?

Cuando empiezas a responderlas, todo lo demás, incluido el capital, empieza a tener sentido.

El negocio crece cuando tú creces primero. Y el primer crecimiento casi siempre empieza por romper ese silencio.

Si este mensaje te resonó, compártelo con alguien que hoy también necesite claridad.

 
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